Si tienes que llorar, llora como los niños. Fuiste niño un día, y una de las primeras cosas que aprendiste en la vida fue llorar, porque forma parte de la existencia. Jamás olvides que eres libre, y que mostrar emociones no es una vergüenza. Grita, solloza en alto, haz ruido si te da la gana, porque así lloran los niños, y ellos conocen la manera más rápida de sosegar sus corazones. ¿Te has fijado en cómo dejan de llorar los niños? Algo los distrae, algo llama su atención hacia una nueva aventura. Los niños dejan de llorar muy rápido. Eso mismo te pasará a ti, pero sólo si lloras como llora un niño.
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domingo, 23 de octubre de 2011
"Justo cuando consegui encontrar todas las respuestas,cambiaron todas las preguntas"
Hoy!
Hoy estaría bien hacer algo fuera de lo común. Podemos, por ejemplo, bailar por la calle mientras nos dirigimos al trabajo. Mirar a los ojos a un desconocido y hablar de amor a primera vista. Sugerirle al jefe una idea que pueda parecer ridícula, pero en la que creemos. Comprar el instrumento que siempre quisimos tocar, pero nunca nos atrevimos.
Hoy podemos llorar por algunas viejas penas que aún están presas en nuestra garganta. Llamaremos a alguien a quien juramos que no volveríamos a hablar, pero de quien desearíamos escuchar un mensaje en nuestro contestador automático. Hoy puede considerarse como un día fuera de agenda en la que escribimos todas las mañanas.
Hoy cualquier falta será admitida y perdonada. Hoy es día de sentir alegría por la vida.
Hoy podemos llorar por algunas viejas penas que aún están presas en nuestra garganta. Llamaremos a alguien a quien juramos que no volveríamos a hablar, pero de quien desearíamos escuchar un mensaje en nuestro contestador automático. Hoy puede considerarse como un día fuera de agenda en la que escribimos todas las mañanas.
Hoy cualquier falta será admitida y perdonada. Hoy es día de sentir alegría por la vida.
No intentes ser coherente todo el tiempo. A fin de cuentas, San Pablo dijo que "la sabiduría del mundo es locura ante Dios".Ser coherente es llevar siempre la corbata a juego con los calcetines. Es estar obligado a tener mañana las mismas opiniones que tenías hoy. Y el movimiento del mundo, ¿dónde se queda?
Mientras no perjudiques a nadie, cambia de opinión de vez en cuando, contradícete sin avergonzarte por ello.
Tienes ese derecho. No importa lo que piensen los demás porque, en cualquier caso, pensarán.
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